Saltar al contenido

El árbol del café, orígenes de cultivo

Historia café

 

Mapa satélite Etiopia
Vista satélite de Etiopía
El árbol del café tiene su centro de origen en la lejana Abisinia (en la geografía actual Etiopía) provincia de Kafa, pero la cuestión no está resuelta completamente.

En el mundo sobresalen por su importancia comercial la especie de los cafés arábica y la de los cafés robusta. La primera especie abarca casi las tres cuartas partes de la producción mundial y se cultiva principalmente en Centro y Sur de América.

 

 

Una leyenda muy comentada y difundida sobre el origen del árbol del café es la de un pastor de Abisinia, llamado Kaldi. Observó el efecto tonificante de unos pequeños frutos rojos de arbustos en las cabras que lo habían consumido en los montes; efecto comprobado por él mismo al renovarse sus energías.historia café

Kaldi llevó unas muestras de hojas y de frutos a un monasterio (o a un santo musulmán, dependiendo de la versión), donde los monjes probaron el brebaje preparado a base de los frutos. Estos comenzaron a consumirlo frecuentemente para evitar quedarse dormidos en los oficios nocturnos.

 

 

Una teoría atribuye a los ancestros de los oromos ser los primeros en reconocer el efecto energizante de los granos del árbol del café. Los habrían molido y mezclado con grasa formando bolitas para usarlas como raciones en expediciones guerreras.

Aunque la distribución del árbol del café en África sugiere que crecía de forma silvestre o en cultivos a lo largo del continente desde la antigüedad, no hay pruebas directas que permitan ubicar estos primeros cultivos ni qué tribus lo usaban como estimulante.

Los datos arqueológicos disponibles hoy en día no permiten afirmar el uso o conocimiento del árbol del café antes del siglo XV. El proceso de elaboración de la bebida explica quizás el descubrimiento tardío de las virtudes de las semillas del cafeto. Dicha primera referencia narra que el café habría sido llevado desde Etiopía a Yemen (donde los sufíes lo usaban para permanecer despiertos durante sus oraciones), para posteriormente extenderse a Arabia. Se le llamó entonces Qahwa (قهوة), que significa vigorizante.

Los efectos del café eran tales que fue prohibido en la llamada de imanes ortodoxos y conservadores en La Meca en 1511 y en El Cairo en 1532, pero la popularidad del producto, en particular entre los intelectuales, impulsó a las autoridades a cancelar el decreto. En 1583, Léonard Rauwolf, un médico alemán recién llegado de un viaje de diez años por Oriente Medio, fue el primer occidental en describirlo:

“Una bebida tan negra como la tinta, útil contra numerosos males, en particular los males de estómago. Sus consumidores lo toman por la mañana, con toda franqueza, en una copa de porcelana que pasa de uno a otro y de la que cada uno toma un vaso lleno. Está formada por agua y el fruto de un arbusto llamado bunnu.”

Léonard Rauwolf

Estos comentarios llamaron la atención de mercaderes, a los que la experiencia del comercio de las especias les había hecho sensibles a este tipo de información.

En el siglo XV, los musulmanes introdujeron el café en Persia, Egipto, África septentrional y Turquía.

Llegó a Europa alrededor del año 1600, gracias a los mercaderes venecianos. Se aconsejó al Papa Clemente VIII prohibir el café ya que representaba una amenaza de los infieles. Después de haberlo probado, éste último bautizó la nueva bebida declarando que dejar sólo a sus infieles el placer de esta sería una lástima. Historia caféEl café fue bien recibido por los monjes por las mismas razones que los imanes: permite mantenerse despierto durante mucho tiempo y mantener el “espíritu limpio”. Los musulmanes, celosos de sus plantas de café arábica, prohibieron su exportación.

En 1650, un peregrino musulmán, Baba Budán consiguió siete plantas en la India que plantó en Mysore y cuyas plantas descendientes subsisten todavía hoy.

 

Las cafeterías se convirtieron en lugares donde nacieron las ideas liberales, debido a la visita frecuente a esos lugares (donde, por cierto, se distribuían panfletos) por parte de filósofos y letrados. En 1676, esta agitación incitó al fiscal del rey Carlos II de Inglaterra a pedir el cierre de las cafeterías, citando crímenes de ofensa contra el propio rey y contra el reino. Las reacciones en contra de tal decisión fueron tales que el edicto de cierre debió revocarse. Los flujos de ideas alimentadas por el café modificaron profundamente al Reino Unido. Había más de dos mil cafeterías según un registro del año 1700. La famosa compañía de seguros Lloyd´s of London fue en su origen una cafetería, fundada en 1688.

Historia café

En 1670 se abrió la primera cafetería en Berlín. En París el café Prócope fue el primero en abrir, en 1686, inventando una nueva forma de preparar el café: haciendo pasar agua caliente a través de un filtro con café molido.

El café estuvo prohibido en Rusia, con penas incluso de tortura y de mutilación. Y, cuando la policia zarista encontraba a alguna persona presa de una crisis nerviosa, se lo atribuía al café.

 

Cruzó el Atlántico en 1689, con la apertura del primer establecimiento en


Alcanzó su completa aceptabilidad social en el siglo XVIII. Pronto los grandes cultivos se desplazaron a Ceilán e Indonesia, consolidándose posteriormente en América del Sur.
 Boston.

Historia café La bebida ganó popularidad y obtuvo el rango de bebida nacional, después de que los rebeldes lanzaron al mar el té sobrepasado por la corona británica durante el Motín del té de Boston. Esta operación clave se preparó en la cafetería Green Dragon.

El árbol del café comenzó a cultivarse en las colonias inglesas, en particular en Ceilán, pero las plantaciones fueron devastadas por una enfermedad y finalmente sustituidas por plantas de té. En 1696, los holandeses lo hicieron cultivar en Indonesia y en Java. En 1714, el capitán de infantería Gabriel Mathieu de Clieu ocultó un esqueje de una planta de café ofrecida por Holanda al rey Luis XIV de Francia y conservada en los invernaderos reales para establecerlo en las cuestas del Monte Pelée en La Martinica, en Santo Domingo y Guadalupe; 50 años más tarde, se cuentan 19 millones de plantas en Martinica.

Los holandeses llevaron semillas a la Guayana Holandesa y de allí a la vecina Guayana Francesa. La primera plantación en Brasil se estableció en 1727 con plantas sustraídas de la Guayana Francesa a pesar de fuertes medidas de seguridad impuestas por las autoridades coloniales.
 
En 1784 los misioneros capuchinos llevaron las primeras semillas de café a Venezuela desde el Brasil mientras que a Colombia llegaron desde las Antillas Francesas. Los primeros cultivos en pequeña escala se registraron en los últimos tiempos coloniales, sobre todo en Magdalena, en 1785.

 

Cuando el café alcanzó las colonias estadounidenses no tuvo inicialmente tanto éxito como había tenido en Europa ya que los colonos lo veían como un pobre sustituto del alcohol. Sin embargo, durante la Guerra de la Independencia, la demanda de café aumentó hasta tal punto que los distribuidores tuvieron que agrupar las escasas existencias y subir los precios drásticamente. Parte de ello se debió a la disponibilidad reducida de té de los mercaderes británicos. El consumo de café entre los estadounidenses aumentó durante principios del siglo XIX, tras la Guerra de 1812, que había acabado con el acceso a las importaciones de té, y la gran demanda durante la Guerra de la Independencia, así como muchos adelantos en la tecnología para la elaboración de la bebida. Todo esto ayudó a cimentar la posición del café como un producto diario en Estados Unidos.

En Colombia las primeras plantaciones del árbol del café a mediana escala se registraron en 1808 en Cúcuta y en 1813 Ignacio Ordóñez de Lara fue el primero en contar con un cultivo de 7.000 plantas de café. En la región del Cundinamarca fue Tyreel Moore en 1867 quien estableció los primeros cultivos y Mariano Ospina Rodríguez en Antioquia. En Caldas, en el llamado eje cafetero colombiano, los responsables fueron Eduardo Walker en La Cabaña y Antonio Pinzón en el Águila y sobre 1890 el café constituye la base de la economía regional. En 1886 Simón López lo extendió a la ciudad de Pereira de donde partió la expansión del cultivo a zonas del Quindió Valle del Cauca.

En España, a finales del XIX y principios del XX, también los intelectuales comenzaron a reunirse en cafeterías, algunas de las cuales a día de hoy son auténticas instituciones: Café Gijón (Madrid 1888), Café Novelty (Salamanca 1905) o el Café de Fornos (Madrid 1907) entre otros.

Así, podemos ver que el árbol del café ha pasado por la historia de ser una planta más a ofrecer un producto definitorio, con fuerza de cambio en sus consumidores y con un gran potencial de mercado.  A día de hoy es uno de los productos con mayor beneficio llegando a cotizar en bolsa y gran parte de la sociedad “no es capaz de empezar el día” sin antes tomarse su taza de café ya que se ha vuelto un ritual casi implícito de la cultura occidental.

Ahora ya conoces el café, ¡¡disfrútalo!!.